Escrito por MiguelPor primera vez en la saga, Mario Party 8 prescinde de argumento y nos sitúa sin más en una feria ambulante regentada por Dunguimero, un charlatán de feria que junto a su inseparable sombrero parlante hará de maestro de ceremonias durante las partidas. Dicha feria está compuesta por cinco carpas, cada una albergando en su interior un modo de juego o un menú de opciones.
El modo principal se encuentra en la Carpa Fiesta. Aquí es donde presumiblemente pasaremos más tiempo de juego si jugamos con varias personas más, ya que se trata de la clásica partida de tablero para cuatro jugadores.
En esta ocasión cuando jugamos contra oponentes controlados por la máquina las conversaciones entre nuestros rivales y los personajes del tablero han sido eliminadas para acortar los tiempos de espera en los turnos. Esto sumado a que ahora los personajes avanzan por las casillas de forma más rápida y directa hace las partidas más dinámicas y rápidas y acorta sensiblemente el tiempo en el tablero. Los jugadores que prefieran jugar los minijuegos a pensar estratagemas en el tablero lo agradecerán, y los que no también puesto que esto no afecta en absoluto al mecanismo de la partida.
Mario Party 8 no consigue aportar nada nuevo a la saga. No obstante el mando de Wii por sí solo ha conseguido más de lo que pudieron hacer el micrófono o el modo para ocho jugadores de las entregas inmediatamente anteriores, es decir revitalizar los minijuegos con una nueva forma de jugarlos. La novedad sin embargo pasa rápidamente a un segundo plano, máxime si ya hemos jugado a otros juegos de minijuegos, que no escasean precisamente en la consola de Nintendo.